Porque a veces, aunque una no quiera, tiene que creer en el destino, o puede que creer en la suerte sea suficiente. Porque la suerte y el destino no tienen porque ser cosas diferentes, puede que los humanos les demos nombres diferentes según los miedos y las creencias de cada uno.
Antes de que pasen las cosas estamos como ciegos, como ignorantes a lo que nos espera, pero una vez ya ha pasado y miramos nuestros días “pre-evento”, vemos como todo encajaba perfectamente desde el principio; como si el Sr. Destino y la Sra. Suerte en realidad lo hubieran planificado todo muy bien.
En este punto es fácil caer en ideas, o en proyectos de idea, que nos lleven a confundir al Sr. Destino y a la Sra. Suerte con seres sobrenaturales a los que debemos adorar para que no se olviden de ningún detalle en la planificación de nuestros mañanas.
Mejor dejar este tema aquí aparcado, a ver si en un simple viaje a casa me voy a convertir en religiosa..
jajajaja
Quina gracia que hem fa. Es divertidissim!!!!!!
Es estupendu! Una presiositat!!!
Quin noi mes eixerit!!!!